Memorias de un Enterrador. Libro Primero. 10.


…Y la viuda no lloraba, pero tenía la mirada más triste y apesadumbrada que había visto en mi vida.

Y creo que la tenía porque acababa de perder su casa junto con su marido.

Y porque tendría que irse del cementerio.

Los hijos, sin embargo, no transmitían nada. Parecían totalmente vacíos, vacuos, profilácticos.

Tendríamos que haber tapado la caja de Moisés durante el sepelio.

Había reventado, y la capilla era pequeña, y la gente que la abarrotaba consumía el oxígeno, y las toses y carraspeos denotaban que las últimas filas ya se habían percatado, cuánto más los que estábamos al lado.

Además, el cura, en su mundo, senil, pensaba que si en lugar de una, nos metía dos horas de misa, significaría que quería más al difunto y que percibiría un cepillo mayor, como el que tiene un amigo tras la barra y le pone los combinados tan cargados que parecen dinamita.

Moi el Cascarillas, menudo personaje.

Un buen tipo, en general.

Había reventado y apestaba.

Como solamente apesta la Parca.

A perros muertos…

Anuncios

~ por Aura G. en 7 octubre, 2012.

Una respuesta to “Memorias de un Enterrador. Libro Primero. 10.”

  1. Reblogged this on Laura Dorrego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Blog de Jack Moreno

Un blog de Joaquín Moreno sobre recursos, literatura y ciencia ficción

Francisco Belmonte. Escritos, novelas, poemario, desvaríos...

Escritos, novelas, poemario, desvaríos...

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

A %d blogueros les gusta esto: